Un viaje al interno

Un viaje al interno
Un descenso al corazón

lunes, 18 de julio de 2016

Sé Libre

Hoy en día se apela mucho a la libertad, es un deseo que todos poseemos y que como ya he dicho en alguna ocasión, es inherente al hombre. En un articulo anterior reflexionaba ya acerca del hecho de la libertad y como la muestra máxima de tal es el compromiso, pues sólo el que es libre y ama con libertad es capaz de comprometerse, con una persona, un proyecto, una realidad... sólo el que de verdad ama algo, realiza todo por ello con la libertad de hacer lo que del corazón nace, más allá de otras aspiraciones y motivaciones.

No pocas veces las motivaciones que nos mueven son muy contrarias al principio de libertad; motivaciones económicas, motivaciones personales, rencor, ambigüedad... al amparo de la libertad se están cometiendo aberraciones que distan mucho de alcanzarnos la libertad y que coartan ésta hasta el punto de someternos a una suerte de pasiva esclavitud que disfrazada de libertad, nos aferra cada día más a una realidad que no queremos. No pocas veces, cuantas cosas emprendemos a fin de sentirnos libres, no son más que pesados eslabones que sumar a la cadena de acciones que, lejos de liberarnos, hacen que estemos un eslabón más lejos de la libertad.

Hay una frase que repetía mucho un profesor que yo tenía cuando estudiaba la secundaria, frase que, caprichos de la memoria, ha seguido resonando en mi cabeza a pesar de los años: “el que no vive como piensa, termina por pensar como vive”. Interesante frase ésta en que se encierra una profunda lección dentro de su clara sencillez.

Todos vivimos, o creemos al menos vivir, en libertad. Todos por tanto pensamos que somos libres, y actuamos conforme a esta libertad. El hecho de ser libres, pensamos, nos acredita para realizar tantas cosas como nos plazca ya que para ello somos libres. Reclamamos libertad, exigimos libertad, es un grito que nace en el hombre desde su más tierna adolescencia, ¡libertad! ¡independencia! Todo esto es normal, es más, es justo y adecuado, el problema llega después, en el momento en que mi necesidad de libertad y mi exigencia de tal entra en conflicto con tu idea de libertad y por ende en tu exigencia de libertad. Es ahora cuando la frase de mi profesor va tomando un cariz diferente y es que, “el que no vive como piensa, terminará pensando como vive”. En un mundo que tiende al egoísmo y al personalismo ante todo, en un mundo globalizado donde se educa en el “yo” del éxito, la idea de libertad se ha convertido en un derecho unipersonal y unilateral que excluye el hecho común de una sociedad libre, hasta el punto de que la sociedad, vive anclada a un sin fin de condicionamientos unipersonales y personalístas que acaban por coartar la libertad personal, diluyendo la libertad del ser humano en su conjunto.

Todos, absolutamente todos, somos una suerte de mercenarios en buscar del mejor postor, vendemos nuestra libertad a quien quiera comprarla y lo peor de todo, es que la vendemos e hipotecamos, atreviéndonos a llamarlo “liberación” ¿Es que acaso no somo libres para tener que liberarnos? ¿Qué hay detrás de esta libertad que nos obliga a tener que buscar mecanismos de defensa y de auto liberación? Y es que, como decía mi profesor, “el que no vive como piensa, termina por pensar como vive”

En el momento en que uno se tiene por más importante que el resto de nosotros, todos dejamos de ser importantes, por cuanto que por el capricho de uno, todos somos objeto de menosprecio. Es aquí donde la rivalidad se abre y se fragmenta la libertad. Como me tengo por mejor y superior a ti, tengo por real que cuanto yo decida es mejor que cuanto tú hagas, es más, como yo sé más que tú, o al menos eso creo, me tomo la libertad de elegir por ti, porque tú, para mí, en verdad no existes, y tu libertad no es motivo para que yo cambie mi actitud, por ello, como todo mercenario, avasallo tu derecho a la libertad imponiéndote la mía y así, en esta ilusoria jaula de oro en que nos encierro a todos, creo que a todos nos hago libres, cuando en realidad nos estoy condenando a la esclavitud de la tiranía de mi pensamiento. Es entonces cuando la libertad de expresión se convierte en agresión y la agresión en delito, es en este momento cuando la proposición se transforma en imposición y la imposición en ley... mientras la libertad se desvanece en un sin fin de derechos que lejos de hacernos libres, nos atan a la imposición de ser libres según el modelo democrático impuesto por una supuesta mayoria para la libertad. Este “Sanbenito” del siglo XXI que se impone por la fuerza al que vive la libertad desde un angulo distinto.

Existe en la ciencia una teoría según la cual el universo está compuesto por una infinidad de universos paralelos donde todo es sin ser y donde nada es porque todo ha sido. Según esta teoría, conforme la ley de causa y efecto, existe un universo por cada decisión que puedas tomar y otros tanto universos por tantas otras opciones descartaste y pudiste haber tomado, siendo cada acción y su reacción un universo igual y paralelo pero totalmente distinto cada vez, siendo uno mismo sí mismo y siendo siempre otro, sin dejar de ser quien es... además de enrevesada, la teoría es interesante (véase que no soy científico ni erudito, por cuanto pido disculpas si en algo desatino) este pensamiento del multiverso me hace recapacitar acerca de si el mundo en el que vivo es como es por las decisiones y omisiones por las que he optado, de ser así, la única forma de que mi mundo cambie es cambiar el modo en que vivo y me relaciono con él, ejerciendo así una nueva relación que a su ver me relacione con mi universo en una medida distinta y haciendo, por tanto, distinto todo mi universo; siendo así en todo distinto cómo siento y percibo mi realidad y por ende, como ésta me afecta. vuelve en este punto la frase que mi profesor solía decir “quien no vive como piensa, acaba pensando como vive” así pues, pienso que soy libre y bajo esta premisa vivo y actúo, pero como no me siento libre, como no me reconozco como tal, acabo viviendo en la ausencia de esa ansiada libertad y acabo pensando como quien no es libre, dejando que mis actos se rijan por las decisiones que tomo en el condicionamiento de mi total falta de libertad. Pero, si vivo en una sociedad democrática y libre ¿cómo es posible no ser libre? Como ya dijera en otra ocasión, la falta una experiencia real de libertad más allá de lo meramente material e impositivo, la incapacidad congénita de dejar ser al otro sin creer que sus diferencias coartarán mi existencia, y es que la verdadera libertad nace de la capacidad serena de respetar las diferencias del otro sin sentirme atacado por ellas y sin atacarlas porque, según mi juicio, ataquen mi forma de vivir. El mirar primero con los ojos del otro, nos enseñará más del otro y así sabremos y querremos respetar al otro, porque no pocas veces la maldad está más en los ojos de quien juzga la acción como mala y no en quien con rectitud la realiza.

Todo lo que atenta contra el hombre en cualquiera de sus formas no es libertad ni liberación, el hombre no puede ser libre sólo en parte, el hombre es libre en sí y en su totalidad, sino no es libre. De nada vale una ley que me obligue a ser libre o que me facilite y decante una opción sobre otra con respecto a mí mismo, mis circunstancias y mi persona. Una sociedad jamás será libre si no se cambia el adoctrinamiento por la educación libre. Enseñemos a los niños a leer, escribir, contar, multiplicar, expliquémosles el medio ambiente, los primeros auxilios, pero ante todo eduquemos a los niños en su capacidad para pensar libremente, para expresarse libremente, para ser ellos sin neceidad de contentar a nadie o alcanzar un canon, eduquémosles desde la empatía y la igualdad, conscientes de lo que nos diferencia, no para alejarnos unos de otros, sino para ser unos en los otros, conscinetes de que de lo que nos asemeja más, es que cada uno somos diferentes. Jamás existirá libertad sin igualdad ni hay igualdad sin libertad y es que la igualdad y la libertad son una opción de compromiso que nos hace ser y existir en respetuosa coexitencia.


Sólo el que ha conocido la autentica libertad es libre a pesar de los barrotes. Sólo el que conoce la autentica libertad es libre a pesar de las etiquetas, las críticas, las quejas. Sólo el que conoce la verdadera libertad es verdaderamente libre a pesar de leyes, ideologías, religión. Sólo el que sabe volar sin alas, sólo el que es capaz de caminar un paso más aún a pesar de las heridas, sólo el que sabe mirar y ver más allá de lo que considera cierto; sólo el que se atreve a aceptar que puede estar equivocado, sólo el que se compromete a ser libre, puede y es verdaderamente libre. Y es que la libertad es, ante todo, la voluntaria y responsable decisión de comprometerse con uno mismo a ser libre, liberando en sí a los demás de sí mismo y así a ellos mismos de sí mismos. Cuando comprendamos que para ser libres debemos ser todo en todos, todos seremos libres, más allá de imposiciones, globalizaciones, manifestaciones... porque la libertad es sin necesidad que nadie la lidere, porque la libertad no tiene banderas, no es discutible, no se puede poseer, no se puede dar, no se puede limitar. Es una realidad que vive dentro de cada uno y que depende de cada uno llevarla a plenitud. La libertad es como una semilla en tierra hostil, que da fruto sólo si se la trabaja, si se riega, si se cuida, si se espera, si se confía.

 La libertad es y tú eres libre de serlo.  





miércoles, 15 de junio de 2016

Un mensaje en la Botella

El odio nunca está justificado. El uso de la violencia jamás es la respuesta adecuada. La historia del hombre, desde sus anales, está salpicada y escalonada de tiempos en que el odio, la envidia, el rencor y la sospecha han alzado la voz más que la razón, y han hecho de la violencia su única dialéctica, conduciendo a la humanidad al ostracismo de la propia existencia.

  El sentimiento de justicia es bueno, es natural y hasta necesario, es normal clamar por lo que que es propio, es lógico "luchar" por lo que es justo, pero ¿qué es lo Justo?

  El hombre a lo largo de su historia ha tratado de alcanzar justicia, y no pocas veces ha confundido la justicia con venganza y revanchismo. La venganza y la revancha, nunca son de justicia, pues la justicia busca, o debería buscar, justificar los actos y corregirlos a fin de enmendarlos, pues, si sólo venga, ajusticiamos, y no justificamos.

  En el afán del hombre por ser siempre y figurar por encima de todas las cosas el hombre se ha olvidado de justificar, creando un sistema que ajusticie a quien piensa diferente a él. Es verdad, hay hechos que no caben en justificación alguna y que merecen de un profundo correctivo sin atenuante alguno, en estos días que vivimos de cada vez mayor incertidumbre, lo vemos más, la violencia campa a sus anchas en un mundo menos justo que nunca, un mundo que se va violentando hasta el punto de ser una suerte de feudo del mal.

  Violencia domestica, hombres que matan a sus mujeres, mujeres que matan a sus hijos, hijos agredidos por sus padres, migrantes que son vendidos y sometidos, niños esclavos, mujeres mutiladas y violadas... agresiones a la fe, a la religión, a las creencias. Agresiones por la condición sexual, violencia por razón de un "estatus"... hemos creado la mal llamada "Sociedad del Bienestar" y resulta que no genera más que un profundo malestar general que va minando poco a poco... lo que debía ser un medio se ha convertido en un fin, y como el hombre es avaro, ha inventado un violento sistema económico que justifica todo, a fin de ajusticiarlo todo y sacar el máximo dando el mínimo... Capitalismo y Comunismo se han dado la mano en su afán de producir riqueza, pero ninguno la reparte, todos se justifican para no hacer justicia y si alzas la voz, te ajustician a tenor de una justicia injustificada que les mantiene a ellos, que nos rompe a nosotros. Es lo que mi madre siempre llamó, la ley del embudo y que, como todo lo que es ley se declara de justicia, todo es justo si es de ley...pero la ley debe estar al servicio de la humanidad y no obligando a la humanidad a ser servidora de una ley.

  Ya el código de Abu Dabi lo dejó escrito y es que nace del hombre y su equivocado concepto de lo justo "ojo por ojo y diente por  diente" y desde entonces, no hemos sabido evolucionar... qué triste concepto de justicia y equidad el que si tú me hieres yo te hiera en lo mismo, porque si de mí fuera, por mi revanchismo, por hacer justicia, te ajusticiaría porque no me nace justificarte, y sin embargo... si hubiéramos evolucionado, si en verdad tuviésemos un atisbo real de lo que es e implica la justicia... yo jamás te atacaría, porque antes de herirte en algo, pararía a ponerme en tu lugar, entendería tu situación, comprendería tu éxito, tendría humildad para acercarme y pedir sin exigir, sin creer que el que seamos diferentes y poseamos distintas cosas y cantidades me hace menor a ti. Entonces tú podrías darme de eso que quiero, o que simplemente necesito, y sería justo, me darías de ti y harías que yo pudiera seguir hacia adelante... pero el hombre pronto olvidó la matriz de la que venía e improntó de injusticia una sociedad injusta que con el pasar de los tiempos se está volviendo cruel y profundamente violenta. La insolencia campa a sus anchas y es violento hasta el lenguaje, se incita al odio en nombre de la paz, como si acabar con todo lo que existe fuera la única solución a la existencia... y mientras el tiempo pasa, el hombre muere, se destruye en una continua explotación donde hasta el amor se ha convertido en una relación laboral, casi mercantil... donde nada dura, donde todo se pasa y se destruye... nada se transforma.

  La humanidad hace mucho que perdió su rumbo, hoy como ayer el miedo y la injusticia gobiernan el barco en que todos vamos a la deriva, y mientras la embarcación se tambalea entre las tempestades todos gritan, todos  opinan, todos agarran el timón pero ninguno lo dirige, todos juzgan que las velas están mal puestas, pero nadie las corrige y mientras el barco se anega de agua en esta sociedad injusta hemos decidido, casi por ley, que es mejor que mueran unos para que se salven otros... sin darnos cuenta de que cada vida cuenta y que para hacer justicia, lo primero que hay que hacer es mirar más allá del propio interés y velar por el barco, porque el barco se hunde y de nada vale que se salven o nos salvemos unos cuantos pues sólo será atrasar la angustia, porque sin un tejido fuerte al que pertenecer, poco hacen los hilos sueltos.

 Sé que desde mi blog poco puedo hacer, me siento como nauta al filo de la proa viendo como se desabarranca la humanidad dando gritos... ¡pero a mí nadie me escucha! Yo solo no puedo, por eso, como quien espera que haya alguien en alguna parte, lanzo mi mensaje en una botella. Ya no trato de salvar la vida, ni siquiera el barco, ya es sólo un mensaje de esperanza para todo el que lo lea y que lo lance al mar... Otra humanidad es posible, la justicia es posible, que la ley sirva a la humanidad sin someterla y no que el hombre sirva a la ley, es posible. Lograr una humanidad mejor es posible, escucharse sin omitirse, dialogar sin descalificar, proponer sin imponer, desterrar la violencia de todo, respetar, mirar fuera de sí para encontrarse uno mismo en el otro y descubrir que todos somos la misma criatura, es posible. Entonces no heriremos al otro, ni nos aprovecharemos de él, ni buscaremos explotar sus capacidades para ganar a su costa...cuando nos miremos cara a cara conscientes de que todos venimos del mismo vientre, que todos somos el mismo barro y que necesitamos del mismo agua para vivir, cuando aceptemos que vamos todos en un solo barco y miremos al mismo futuro con los pies firmes en el mismo presente... cuando el Yo no sea más YO siendo que sea NOSOTROS...

  Si lees este mensaje, si encuentras la botella, ánimo, no todo está perdido, otra humanidad es posible, y otra humanidad empieza en ti, en nosotros.




viernes, 1 de enero de 2016

Deseos de Año Nuevo


   Acaba de terminar el primer día del primer mes del último año que estrenamos. 2015 se fue no sin dejar su huella y hondos recuerdos, y 2016 viene con esa fuerza del volver a empezar que en estas fechas nos embarga a todos, viene con esas ganas de quedarse y hacer verdad todas esas cosas que año tras año nos vamos jurando hacer y que suelen quedarse en el tintero, viene con esas ganas de ser un preparativo para dar un salto a otro año y a otro más, en este engranaje del espacio y el tiempo en que vivimos.

   Es tradicional en estos días hacerse propuestas y buenos propósitos para el año nuevo, formular deseos...hay quienes comienzan el año con unos u otros ritos, pero al final, en el corazón de la mayoría, todo son buenos deseos, ganas de ser mejores, de crecer en lo humano, de mejorar en lo personal, ser más solidarios y así podríamos llenar una lista infinita de propósitos y deseos que, hoy como ayer, ante las doce campanadas, se formulan de uno u otro modo, mientras segundo a segundo, el año nuevo da sus primeros pasos, sin que nada cambie en apariencia.

  El día 31 de diciembre del pasado 2015 una amiga me preguntaba justamente sobre este tema, no dijo deseos, pero sí me pidió tres palabras para el nuevo año. De primeras me quedé pensando ¿qué tres palabras podría yo querer para el año nuevo? ¿deseos? ¿propósitos? ¿el típico cóctel de salud, dinero y amor? Me llevó unos segundos dejar pasar esos impulsos y centrarme en la que quiero que sea para todos la palabra de este año que juntos acabamos de comenzar ESTABILIDAD.

    Según la Real Academia de la lengua Española (RAE) la Estabilidad es una cualidad de Estable y ESTABLE, visto en el mismo diccionario, contiene en sí tres apreciaciones según las cuales Estable es:
       Que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer
       Que permanece en un lugar durante mucho tiempo
       Que mantiene o recupera el equilibrio

 Así pues ¿qué podría desear para este 2016? ni más ni menos que esto, Estabilidad para el mundo, para cada persona y para mí mismo. 2015 se cerró con un profundo y creciente sentimiento de inestabilidad, sentimiento que venimos arrastrando unos años desde oriente a occidente. Una inestabilidad que pone en riesgo todo cuanto somos, amamos y hemos conseguido. No quiero que se confunda la Estabilidad con el inmovilismo, la estabilidad conlleva en sí un movimiento constante de avance y un deseo insaciable de solidaridad y sana igualdad, más allá de las ideologías y demagogias de cualquier tipo y procedencia, que por desgracia florecen tanto en nuestros días, a diestro y siniestro,  no sólo en las viejas y nuevas políticas, también en quienes desde las religiones, desde púlpitos y mezquitas, manipulan, envaucan y prometen al hombre lo que jamás puede ser ley de Dios, y que quedan muy lejos del hecho Divino y Humano.

   Estabilidad. Respeto y tolerancia, todo ello se engloba en la estabilidad. Trabajo, amor, economía, en la estabilidad todo se relaciona; la justicia, el derecho, la libertad. En la estabilidad todo es uno y todo fortalece al hombre que se mantiene estable, que no inmóvil. Corremos el peligro de cambiar hasta perdernos, de desaparecer hasta de destruirnos, corremos el peligro de acabar con le existencia del planeta hasta el punto de no poder permanecer por mucho tiempo aquí. Pero también tenemos la capacidad de recuperar y mantener el equilibrio, si queremos, haremos del mundo un lugar estable, una sociedad sostenible, capaz de ir más allá de ese horizonte extraño que parece amenazarnos. Si por un instante dejamos de escucharnos sólo a nosotros mismos y dejamos por un momento que la voz del otro suene en lo profundo de nuestro corazón, si dejamos que la voz del otro sea por instante la nuestra propia, oiremos de nosotros mismos un grito de paz, de solidaridad, un deseo de estabilidad...

   El nuevo año es siempre un momento para pararse a reflexionar, pasado el primer día y su excesos es hora de sentarse un momento a escuchar, ¡cuantas veces he oído la frase de, que paren el mundo que yo ya no puedo más! pues ahora es el momento, por un instante podemos decir que se paró el mundo, que otro mundo es posible, otra razón, otros sentimientos, esos que todos deseamos al principio de año y que casi siempre se quedan en el tintero... es hora de que este año puedan hacerse realidad. busquemos entre todos hacer del mundo un lugar estable, busquemos la estabilidad en cada uno de nosotros, porque uno solo no podrá jamás cambiar el mundo, pero si cada uno de nosotros cambiamos, todos habremos cambiado, y si las más mínima brizna de polvo cambia el cosmos, el más insignificante cambio en ti, puede cambiar la humanidad entera.

    Feliz 2016, que la estabilidad llegue a tu vida, y así todo lo demás, se verá recompensado.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Recuerdos...

De entre todas las cosas que el ser humano consigue hacer  la más importante y que pasa desapercibida es crear recuerdos. Es algo inmediato, algo involuntario, sucede y ya está, es un instante y el recuerdo ya está hecho. Es algo eterno, algo que se graba el en alma y queda ahí. Los recuerdos son parte vital en la vida del hombre, desde los recuerdos conscientes, a aquellos inconscientes que ocultos en lo más profundo de nosotros mismos atisban y afloran como un mecanismo, como un resorte, que nos coordina y nos empuja, que condiciona de algún modo nuestra forma de ser.


   Los recuerdos, toda la vida son recuerdos, recuerdos que nacen a cada instante, desde hechos corrientes como recordar dónde has dejado la llaves, a recuerdos intensos que convierten en algo eterno, un día, un lugar, un momento. 

 Tal importancia tienen los recuerdos, que el hecho de perderlos se nos antoja una dolorosa experiencia, tanto es así que, el olvido de nuestros recuerdos, nos hace dejar de ser quienes somos, quedando sólo el vago recuerdo, si se puede decir así, de quienes fuimos. 

  Vivimos en una sociedad de estresada velocidad donde parece que no hay sitio para la calma que los recuerdos merecen. Una sociedad tecnológica donde los recuerdos han perdido su esencia para convertirse en apenas 140 caracteres, una fotografía digital, un recuerdo fugaz que nadie recuerda, una sociedad apocada al olvido donde todo es relativo, inmediato; una sociedad que se pierde en el momento presente, que vive para olvidar, vive y olvida pero ¿olvida?

 Todos generamos recuerdos y todos somos, en cierto modo, el recuerdo de alguien. Podemos recordar y hacernos recordar. Podemos generar recuerdos propios y generaremos recuerdo en quienes nos rodean. Vital importancia tomar conciencia de esto; somos el recuerdo de alguien. En la eternidad seremos lo que hayamos logrado dejar tras de nosotros, en nuestra mano está ser el dulce recuerdo, o una tortura.  Ser el recuerdo al que se recurre, o ser el olvido que se busca porque no se quiere recordar.

  Un aroma, un perfume, una voz... sus ojos, una canción, cada sentimiento, todo es un recuerdo continuado que nos recuerda quién somos y quienes son los que nos rodean, incluso aquellos que pasaron un instante por nuestra vida, es más, podemos incluso recordar a los que no pasaron directamente, pero dejaron huella. Son todos esos que viven en el recuerdo colectivo, a quienes recordamos con el fin de no olvidar quién somos y por qué vivimos, muchos de ellos, héroes anónimos que perdieron su vida y nos dejaron el amargo recuerdo de que, si olvidamos, perderemos el rumbo y que sin rumbo la humanidad está perdida en un mar tempestuoso dispuesto a silenciar hasta el último recuerdo. 

  Si te borran el recuerdo de lo que fue, y hay muchos que lo intentan, nunca sabrás en verdad qué es lo que es en realidad, pues no sabrás jamás que es lo que en verdad fue. Y es que en el olvido no hay respuesta a la existencia. Recordar lo que nos causó dolor es lo que nos anima a continuar adelante, no olvidar lo que nos hace felices, es lo que nos empuja para avanzar. Hay recuerdos en el corazón del hombre que jamás tenían que haberse generado y que, en según qué casos, pueden llegar a ser de tal crudeza que desfiguran el ser, suelen ser los recuerdos que quitaremos olvidar y que, por desgracia, en la mayoría de los casos, nos han generado terceras personas, que han dejado un amargo sentimiento de traición, son... recuerdos duros, violentos, momentos en que nos hicieron vernos anulados como personas, como humanos y que desde el inconsciente afloran con el dolor que provoca la rememoración del hecho, que termina por convertirse en una herida que nunca cierra. Por desgracia estos son los recuerdos que más difíciles son de borrar, y es por ello que son estos los que más debemos recordar, con la sensatez de hacerlo con la fuerza personal de la superación valerosa, para no dejar que destierren al olvido los recuerdos que nos dan aliento y luz. Es verdad, hay recuerdos que nos atenazan y nos condicionan, recuerdos que aún ahora nos hacen quebrar la voz y nos hacen temblar el pulso, pero querido lector, con el pulso contenido, quiero decirte que si poderosos son los malos recuerdos para atormentar toda una existencia, más lo han de ser los buenos, y lo son, te doy mi palabra. 



   Un beso, una caricia, una mirada, pueden desplazar todo el dolor, restarle valor, porque aún cuando no dejes de sentirlo, puedes llegar a convertirlo en un escalón para seguir subiendo, a fin de no bajar en el pozo en que otros con su egoísmo quisieron meternos, un primer paso para salir de esa oscuridad que parece que te envuelve. Lo sé, es difícil, no te voy a decir que sea fácil, no lo es, no es sencillo vivir con el recuerdo latente del dolor, del miedo, de la muerte... pero si sólo dejamos que sean esos recuerdos los que nos sustenten terminaremos por ser el reflejo de lo que tratamos de olvidar, y a la larga sólo generaremos los mismos o similares recuerdos en las personas que se nos ha dado y para las que deberíamos querer generar los recuerdos dulces que fortalezcan sus almas, esos que nacen del amor. Una corrección hecha con el corazón, más allá del egoísmo y los prejuicios, más allá del propio punto de vista, buscado la objetividad y el bien común, lejos de ser un amargo correctivo que se convierta el un amargo recuerdo, puede ser el más dulce recuerdo del amor que alguien nos tuvo y por ende, que nosotros tenemos.

  Piensa en tu vida, echa la vista atrás, mira la estela que dejas en las aguas de la vida, mira la huella que dejas en la arena de quienes te acompañan y preguntate ¿Es la huella que querría que me dejara alguien al pasar?¿Es la huella de una caricia, o es la huella de quien vino para pisarme? sólo en ti está el poder de ser quien quieres ser. Mira tu interior ¿Quién quieres ser? ¿Quién amas ser? ¿Eres quien quieres?¿Amas quién eres? Sé quién amas y ama todo lo que eres, TODO, hasta aquello que te hizo dejar de ser quien creías ser para ser quien hoy eres, porque sólo así serás quien el mundo necesita que seas, para poder ser.

   Recuerdos, hechos, personas, situaciones, emociones, lugares, fechas, momentos, instantes... todos ellos inolvidables, todos ellos íntimos; buenos, malos, mejores, pero eternos. Si ha de alcanzarnos el olvido, que lo haga en paz, sabiendo que fuimos quien queríamos ser. Que el olvido nos alcance amando nuestros recuerdos, tanto, que no nos importe perderlos, porque los habremos transformado en vida, una vida que merezca la pena ser vivida hasta sus últimas consecuencias y así, cuando nos hallamos de ir, si ya nadie nos recuerda, que algo de ti y de mí siga existiendo, como el arte, como la música y la literatura, como todo lo hermoso, y a veces también lo terrible. Que nuestra existencia sea un continuo recuerdo indeleble al tiempo aunque haya quien lo quiera destruir; porque pueden borrar el arte, callar la música, pueden querer cambiar la historia, pero la esencia, la impronta, la persona siempre queda, nunca pasa, porque la integridad de uno integra al otro y así todos somos uno, unidos en el recuerdo, pues hasta el olvido es una forma de recordar y olvidar nos recuerda que somos por todo cuanto recordamos y nos hacemos recordar.

   No seas una sombra que pasa sin peso y se olvida, sé la sombra alargada que todos quieran recordar.





miércoles, 9 de septiembre de 2015

La última Frontera

  Hoy nadie es ajeno a la crisis migratoria global que irrumpe a las puertas de Europa, de muchas maneras y diversos modos a nuestros ojos llegan cada día imágenes del horror que se vive en las fronteras de nuestro acomodado mundo en crisis, imágenes, no más crudas que a las que por desgracia ya nos tienen acostumbrados los medios, por no citar las redes sociales, pero sí imágenes cargadas de un impacto emocional bienintencionado que ha hecho tambalearse los cimientos de la conciencia colectiva de la sociedad civil europea, siendo tal el terremoto que hasta los estamentos políticos han dado su brazo a torcer.

   No es nuevo todo esto, no, de hecho no es la primera vez que ocurre, viene pasando desde siempre. La guerra, el hambre, la enfermedad, la pobreza, la muerte; son compañeros de vida y de viaje de cientos de miles de personas, refugiados del día a día que de algún modo y de muchas formas se agolpan en alguna frontera de algún lugar. Es verdad, soy el primero que desea y colabora para minimizar los efectos de esta crisis, pero hoy, desde mi humilde blog, quiero llamar a la esperanza a todos los refugiados del mundo; a estos pobres hermanos nuestros que se agolpan por subir a un tren, a esos pobres que subidos a una lancha dejan su esperanza náufraga en el mar, a todos esos que el desierto del olvido y el terror ha devorado, en definitiva, a los miles y cientos de miles de hombres, mujeres y niños, de almas inocentes, que se exilian de un modo u otro, inclusive aquellos que son arrebatados de sus cuerpos de forma violenta y terrible y para los que no ha habido una cámara que los fotografíe. Para todos los que en silencio callan el dolor de un exilio en el alma, un refugiado en vida, una vida con demasiadas fronteras como para poder saltarlas todas. Quiero llamar a la esperanza al sin fin de seres humanos que viven sin rostro, en el silencio del dolor, de la intolerancia, de la incomprensión, del egoísmo, la soberbia y la ira, que son las que al final llevan al hombre a masacrar, violar y atentar contra su semejante, porque, como tantas veces he dicho, si no cambia el corazón, jamás cambiará el ser.

   Son miles los que cada día están llegando. Los gobiernos piden tiempo, fijan cuotas, debaten soluciones y a las puertas más y más se agolpan en un grito desesperado. Están huyendo, tienen hambre, tienen miedo, tienen sed. Piden paz, piden justicia, anhelan libertad, comprensión, la mano amiga que se tienda y les diga "no te juzgo, te comprendo". Son días inciertos, sin respuesta, en los que tanto por un lado como por el otro se ve y pone de manifiesto la verdad del corazón de cada uno, y tanto los que vienen como aquellos dispuestos a recibirlos, dejan ver lo que en verdad hay en lo profundo de su ser. Va quedando manifiesta la verdad de los hechos, la intención de los corazones... son muchos, sí, son miles, al norte, al sur, al este, por tierra, por mar, huyen de la guerra, de la injusticia, de la barbarie, la sinrazón... buscan un lugar de descanso, un corazón donde habitar y saberse a salvo. En un mundo globalizado donde el mal aflora ¿existe un lugar donde en verdad pueda el hombre estar a salvo?

  Lo que hoy vemos no es más que la punta de un iceberg demasiado grande y tan profundamente hundido en el océano de la existencia del hombre que hace, como vemos, tambalearse a las naciones. El odio, la intolerancia, se revisten de ideología, de dioses y hasta de libertades, a fin de privar de lo más profundo del ser al ser mismo, hasta el punto de privarlo de sí mismo y de su libertad, en efecto, como digo, son muchos, cientos, son miles los exiliado, refugiados que vagan en un mundo con demasiadas fronteras. Son los homosexuales, no pocas veces odiados y rechazados hasta por sus propias familias, los niños abandonados y hasta abusados, las mujeres maltratadas, vendidas, vejadas, los seres humanos con quienes se trafica, son los pobres masacrados para la venta de órganos, son todos aquellos perseguidos y aniquilados por su creencia, ideología, pensamiento político o religión. Los marginados por su nivel económico, los desahuciados por el interés de la sola economía, el tercer y el cuarto mundo, los enfermos, los ancianos; todos aquellos que han sido abandonados en la frontera de la realidad, olvidados en el límite de la existencia. Son los olvidados de todos, las sombras sin rostro para los que no existe una cámara, son los infectados por sida y que son estigmatizados, los que mueren por el ya olvidado ébola, los que fallecen en las olas de frío, los que mueren solos y por quienes nadie pregunta...
  En un mundo que se abate y se duele, en un mundo globalizado y en crisis, mientras a las puertas de la vieja Europa llaman los que huyen, hemos de pararnos y mirar ¿qué hemos hecho mal?¿por qué llegamos a este extremo? Dar asilo, comida y una vida digna a quienes nos lo piden es un deber, pero educar en la libertad es una obligación. No podemos olvidar a los cientos de miles de refugiados en el alma, para los que el encierro es perpetuo porque de sí, no pueden salir. Abrir Europa es importante y ahora parece vital pero abrir las fronteras de nuestro yo a una humanidad herida es lo único que podrá salvarnos, porque, si abrimos las naciones, pero cerramos el corazón, el miedo, el rencor y las sospechas anidarán en los recovecos y florecerán el odio, la envidia y la desconfianza y cuando el miedo y la desconfianza plantan su campamento en medio de la humanidad, la tiranía y la guerra no tardan en buscar serles compañía. El miedo a la libertad del otro hace que tema mi propia libertad, hasta el punto de ser capaz de negar mi ser y mi libre derecho para ser y existir, a fin de que el otro, que me aterra, no sea, no sea que siendo él, él; yo no sea, y al ser él y no yo, yo no exista y es ahí, en ese miedo egotista a ser yo ante todo, donde nace la barrera, donde crece la frontera, donde acaba el camino.

  Son muchos, cientos, son miles, hay que darles cobijo, hay que velar por sus vidas, por todas ellas, para que nadie nunca más esté en una cuneta, en un andén de una estación sin trenes, para que nadie esté tras un alambre en la frontera, pero no sólo en las naciones, sino también más allá, donde la estacas mentales atan a la conformidad a la masa y anula al individuo. Hay que ponerse en marcha, hay que ayudarles a todos, pues, ayudándoles a ellos, nos estamos salvando a todos y aunque no está en nosotros conocer el destino de la vida, si está el hacer que las vidas tengan el sentido que merecen sólo por el hecho de ser vidas humanas.

  A ti que me estás leyendo, allí en la frontera que estés, sea lo que sea lo que te ata, lo que te anula, a ti te digo, no temas, se fuerte, con tolerancia y amor profundo, actúa, rompe esa última frontera que te impide salir de ti mismo y sé tú para los demás, pues la vida que no se gasta en darse, se pierde en mantenerse.

  REFUGIADOS BIENVENIDOS A LA ÚLTIMA FRONTERA.


jueves, 20 de agosto de 2015

De Madrid al Cielo (Homenaje a Lina Morgan)

         En la noche del 19 de agosto, calladamente, en el silencio libremente elegido, se apagaba para siempre una estrella de Madrid. Castiza como pocas, madrileña como ella sola, Lina Morgan representa un periodo de nuestra historia que va tocando a su fin.



      Nacida en el Madrid de la posguerra, supo hacer de los avatares de la historia su camino a la cúspide y en medio de un periodo difícil de la historia reciente, llegar a lo más alto con tensón, pasión y esfuerzo, cumpliendo, contra todo pronostico quizá, sus sueño y siendo el sueño de muchos. Una mujer de bandera, que supo remover los clichés se su tiempo con la sola gracia de su natural desparpajo, sin faltarle elegancia, arrojo y valentía, llevando así consigo el nombre de su querido Madrid y de su icónico barrio, La Latina, a los rincones de toda España.


      Mujer, emprendedora, trabajadora, empresaria, artista, madrileña... la diva de la comedia, capaz de abordar desde los temas más actuales a los más íntimos, pasando por los más pintorescos, vestido todo de una frescura y un calor humano, un humor sencillo, dando un poco de sí en cada función, una vida entregada en las tablas y entre bambalinas, encofrado todo de un profundo sentido humano que traspasaba, como muchos han dicho "la cuarta pared" haciendo de su obra un diálogo con su publico. No es fácil, ni ayer ni hoy, alcanzar al publico más allá de los aplausos, lograr incluir al publico en la acción, hasta el punto que deja de ser un mero espectador, para ser el interlocutor de un sentimiento que nace y se crea en cada puesta en escena. Ella, Lina Morgan, supo llegar hasta ese rincón del corazón de cada uno, convirtiéndose así, no sólo en una estrella, sino en una amiga de cuantos disfrutamos de su compañía.

        La historia tiende a ser cíclica, y lo que hoy es mañana no, para más adelante volver a ser. La partida de nuestra querida madrileña, pocos días después de la célebre fiesta de La Paloma, nos devuelve por un instante, ese espíritu que aflora en los corazones buenos los días malos, porque no son tiempos fáciles. Hoy como ayer, todo parece no tener una salida aparente, pero si nos paramos a pensar, si miramos a nuestro alrededor y nos atrevemos a apostar, más allá de las apariencias, de las condiciones, de que todo se nos ponga en contra, sabremos dar una salida ingeniosa a cuantas cosas parecen querer oprimirnos y llevar una sonrisa a cada corazón y es que hoy, como ayer, hacen falta corazones humanos dispuestos a ponerle a mal tiempo buena cara, orgullosos de ser quienes somos, sin olvidar nuestras raíces y lo que nos une, porque a todos nos llegará el día de las alabanzas y ninguno estaremos aquí para escucharlas.

       Hoy Madrid se tiñe de una luz tenue, y La Latina se viste de mantones negros, y nace para siempre un indeleble recuerdo, un recuerdo que nos deja para siempre su sonrisa y su enseñanza, esa que nos enseñó que "Celeste, no es un color", y que aunque parezca que se nos va "El último tranvía", siempre habrá una esperanza para decir "Sí al amor", en un rincón de nuestra tierra, donde para siempre quedará un hostal que es la casa de todos, al borde de Las Vistillas y a orillas del Manzanares, donde siempre estará ella.

       Agradecida y emocionada, solamente puedo decir que así es la despedida que hoy Madrid brinda a quien fuera embajadora de su tierra y a este hasta pronto me quiero sumar, pues no calla para siempre quien deja algo de sí.

       La función termina, el telón se cierra, y las flores que antaño abarrotaran su camerino rinden callado homenaje a quien fuera mecenas de sí misma y entre bambalinas se esconde para siempre un adiós, un sentido hasta siempre, un caluroso aplauso callado que se escurre por el patio de butacas y sobre el escenario, una vez para siempre, ella, por las calles de Madrid.




 Lina Morgan 1937-2015 de Madrid al Cielo.   

 

lunes, 29 de diciembre de 2014

FELIZ 2015 reflexión para el cambio de año

  

  Se acerca el fin del año presente... casi del mismo modo en que vino, tenue, sombrío, en medio de la noche... se va como vino, entre alegría y algazara. Se va, y para siempre queda, porque el año que hemos vivido es ya parte de nosotros.


   Desde la conformación del mundo se suceden sus vueltas, sus ciclos, sus génesis, la luna la circunda, mientras la tierra rodea el sol  y todo pasa, cada año un poco más despacio, como esa vetusta anciana que es la tierra y cuya fuerza va perdiendo, año a año, sin que apenas nos demos cuenta... y lo que para ti o para mí es un año, todo un ciclo de ciclos, una génesis diaria inacabada, para ella, no es más que el leve roce de un instante, un segundo en las agujas del reloj. 



  ¿Quienes somos?¿A dónde vamos?¿De dónde venimos?... Qué es el hombre, qué su existencia, qué la vida que lo lleva y que lo trae. Quien yo soy hoy, es fruto de miles de años de evolución, de miles de entregas, de actos de amor libre, actos fortuitos, interesados, soy, como tú eres, fruto de errores, fruto de pasión, desenfreno... propios y ajenos, soy yo y todo lo que me ha hecho ser, soy yo, pero también soy aquellos que fueron antes de que yo... mucho antes, porque, para que yo esté aquí ahora, ha habido alguien que haya sido antes que yo, alguien labrara la tierra en los días de Isabel La Católica y que sin saberlo preparase ya un terreno en este mundo para mí. Alguien había cuando en el año 711 los árabes llegaron a España, pero también estaba allí cuando arribó Roma a estas tierras, y Cartago... Sí, somos hijos del tiempo, del devenir de los años, frutos de una selección de decisiones, errores, aciertos... fruto de una suerte de designios... embriones hoy de un futuro que no nos pertenece, nacidos de aquellos que fueron antes, aún mucho antes de nosotros... porque tú y yo ya eramos y estábamos entre aquellos moradores que en Altamira dejaron sus huellas en sus muros, conscientes, quizá, de una trascendencia que no les estaría permitido ver, somos el recuerdo de un futuro inexistente, somos el futuro de un pasado glorioso, somos un presente que debemos cuidar.


 Se acaba el año, pasa como silencioso y en Madrid al menos, se escapa frío y tenebroso, como sabiendo que se va para no volver y que se queda para nunca irse... Son días inciertos, un poco convulsos, la política, la economía, la sociedad... nada es ya, mientras todo aboga por seguir siendo, lo nuevo lucha por avanzar aún a precio de hacer caer a quien o a lo que sea, a toda costa. Lo antiguo coletea como un pez fuera del agua, a la espera de esa bocanada de aire que no llega... oriente y occidente, como antaño, se desconfiguran y dividen... mientras la tierra grita por salvar al hombre de sí mismo... mientras olvida su origen sin poder así alcanzar su meta.


 Democracia, libertad... intereses de unos pocos... justicia, paz... el anhelo de muchos, mientras otros buscan desconsiderados hacer la guerra... y todos callan... con la mordaza de lo correcto, de lo político, de lo tolerante... y el hombre se diluye poco a poco en unas aguas que sólo él puede amansar y que no hace más que agitarlas, como si al enturbiarlo todo el barro cubriera las heridas e hiciera desaparecer la culpa...esa culpa antigua que a unos pocos interesa y que un año más, se queda y continúa calando, vistiendo de odio los corazones de aquellos que aún están por llegar, que beben del manantial agitado de las aguas que el pasado no calmó, ni dejó de agitar... 


 Se acaba un año, donde todos estuvimos, donde unos se fueron, otros, han venido, algunos para siempre, otros, para un rato, un año lleno de vida y por ende, lleno de muerte, porque todo lo que vive, vive para llegar a su fin, y todo lo que tiene fin, muere, y todo lo que muere, vive para siempre. Un año lleno de amor, de valentía, de odio y de rencor... un año lleno de palabras no siempre comprendidas, de caricias ocultas, de soledades llenas de nada... se acaba un año que nos deja una pregunta, una pregunta llena de respuestas y que sólo tiene una respuesta ¿TÚ, DÓNDE ESTÁS? dónde has ido, qué has hecho, ¿has amado?¿has odiado?¿qué has aprendido?¿qué has dado?¿qué dejas a los demás? ante este año que nos deja, ante este año que va a entrar ¿TÚ DÓNDE ESTÁS? 


  Vivir no es más que un camino hacia la muerte, da igual cuanto tardes, y dará igual cómo llegues... por desgracia en nuestros días vemos demasiadas veces como el sinsentido del miedo conduce a muchos de nosotros a una muerte prematura, violenta, injustificada, del todo injusta. Mientras el año sigue, aunque parece no importarle a nadie, el ébola ha matado a más de 7000 personas, rostros anónimos de un genocidio silencioso, genocidio que como antaño, extermina a quienes a nadie importa, pero eso, ¿a quién le importa?... ¿Qué importa si en oriente se violan los derechos humanos de forma sistemática y del modo más atroz se ejecuta sin piedad a mujeres y niños sólo por el hecho de existir?... pero eso... a quién le importa... si se abandonan niños en china, si hay racismo en EEUU, si se hunden pateras en Gibraltar... si se desahucia gente, o si pasan frío, si aumenta el número de personas sin hogar... si no se respetan las libertades, si uno ya no es libre ni si quiera para mirar al cielo y hablarle a Dios que quiera, al que conozca, al que le enseñe a amar... si la educación y la enseñanza se disuelven en un mar de intereses fuera del sólo interés de formar al hombre... si la tolerancia agoniza... qué más das... eso, a nadie le importa... acallamos las conciencias con un euro al día, con una firma quizá, con manifestarnos... con reconocer con un premio anual que ponga de manifiesto los valores... 


 Se va un año que no nos deja indiferentes a ninguno, y viene otro que tampoco lo hará... y así, en el eterno espacio tiempo se superponen los años, sin ser más que un apunte en el margen de una lineal eternidad, porque sí, hoy somos, como digo, porque de otros venimos, y nos vamos, porque otros vendrán, pero antes que nosotros, todo ya era, y cuando nos vayamos...¿todo será? 


  Que en el año que llega, que en este 2015 todos tus sueños se cumplan, que todo tu corazón rebose de amor y paz, que ames, que sepas perdonar, que tengas tolerancia y que la tengan contigo. Que el año que llega sea un hito en el camino del hombre y no una herida en la conciencia de la humanidad, porque sí, es cierto, es imposible cambiar el mundo, que los de abajo poco podemos, pero lo cierto es que, cuando todo se ponga mal, los de arriba se irán, y sólo nos quedaremos nosotros, si el mundo no cambia, tal vez es porque tú no te atrevas a cambiar... si el mundo agoniza... sé tú quien le ayude a respirar...


  FELIZ AÑO 2015, MI QUERIDO SEAS QUIEN SEAS... si lees esto, ojala que todo el calor de mi corazón te inunde, y que en medio de la noche, en la dificultad, este calor te ayude a prosperar, que aunque no lo parezca, aun cuando estemos solos, no olvides, seas quien seas, que aquí hay un corazón que te ama y te respeta siendo como eres, sólo por el hecho de existir, porque una pocas brasas ahogadas pueden parecer poca cosa, pero no olvides que basta un poco de aliento para hacer revivir la llama. Quiero ser las ascuas que tu aliento necesitan, o el aliento que te haga despertar... para que mi calor te llene y tu calor pueda llenar...


  FELIZ AÑO NUEVO,  ahora dime ¿TÚ, DÓNDE ESTÁS?